Asi comenzo un dia a hablar Syed, quien no lo conociera diria que habia enloquecido, los que si lo conocian sabian que era peor; despues de nunca conocer a su padre y perder a su madre en la niñez, habia tenido que mantenerse por si mismo, a flote y moviendose, pero no todo estaba perdido, detras de su mascara de locura aun habia algo de esperanza, misma que todos los dias el se repetia que era inutil y un tanto innecesaria. Eran pocos los que le hablaban, y menos aun quienes podian considerarse amigos suyos; para el los unicos que tal vez podia considerarles asi eran Zack, Alfonso y Susana, alguna vez tambien confio en Luna, sin embargo no habia vuelto a verla en largo tiempo, asi estaba pensando cuando se acordo casualmente de Zack, aquel muchacho idealista, Syed lo consideraba estupidamente idealista pero inherentemente fuerte, tal vez por su terquedad en tenerle fe a las personas.
Zack; por su parte sabia que era algo ingenuo el vivir asi, pero tenia la firme creencia que si no esperas lo mejor de la gente que puedes esperar de la vida.
Esa era la charla habitual entre ellos, uno argumentando lo iluso del otro y el otro insistiendo en inculcarle un poco de fe al primero, a veces aparecian Luna y Susana para sacarlos de su argumento y en otras ocasiones Alfonso se les unia (aunque mas que unirseles, apoyaba a Syed).