Cartas por la revolucion semana 5
llenare mi cantimplora ahora que puedo, el manantial no es eterno pero nunca deja con sed a nadie.
Para mis compañeros de trabajo, los que me dificultan el trabajo, los que me prueban que aun falta mucho camino por andar, con los que comparto mi pasion y con los que su pasion los pone en conflicto conmigo, un rayo de luz en su camino, para que los ilumine hasta en la noche mas profunda y en el dia mas glorioso.
Sao Paulo brasil, 30 de septiembre de 1968 1:34 AM
A los pies del Cristo Redentor uno no puede más que sentirse parte de un plan mayor, lamentablemente la revolución en la capital del imperio y en su vecino del sur fueron duramente aplastados, aun así aquí en brasil aun tenemos una esperanza, Febrero dice que las favelas son territorio libre, y me lo dice a mi, yo aprendí a sobrevivir en los edificios abandonados, creo que esta entre las condiciones de vida mas exigentes, mayor incluso que las ciudades perdidas en la Babilonia Negra, ni siquiera el Coyote Hambriento puede competir con 30 pisos de refugiados, traficantes y señores de la podredumbre, la ciudad vibra con la vida y toda la muerte se arrastra a su alrededor, tantos recuerdos, algo de surf y de música para no recordar que el estomago ha estado vació desde hace mas de una semana, el tiempo ha sido benigno conmigo, ahora tengo comida diario y un propósito, si tan solo tuviera un propósito para toda una ciudad.
Pero...
Al parecer mis acciones han afectado el éxito de la operación, al menos pude despedirme del Salvador, es irónico que el lugar donde me hablaron del camino oscuro sea el mismo donde me digan que he perdido mi sendero.
Supongo que esta es mi ultima transmision.
Larga vida a la revolución.
Enero.
Richard McDougall

ok perdonen por la demora, en vista de las visitas k tuvo la carta anterior creo k tendre k sacarme de la chistera la siguiente en lo que recupero el resto del material:


