Una comida con espectaculo.
Elliot dormía en su departamento de seguridad, como cada mañana se despertó a las 5 a.m. su guardaespaldas y principal consejero Syed esperaba sentado frente a la puerta del dormitorio de este, desde abajo se escuchaba el suave rumor de sus mucamas preparando el desayuno, luego del reporte del equipo de Seguridad, Syed abrió la cortina dejando pasar la luz a la espaciosa habitación, decorada con buen gusto para un general, Elliot se sentía bien, tenia todo como presidente de la junta directiva, mas un portavoz que un verdadero dirigente, tenia toda la influencia sobre los grupos que se podía en un ejercito tan disperso como enorme, si bien los cálculos era un total de efectivos de 4 millones no estaba confirmado, todos los recursos de su división eran utilizados principalmente en acopio de equipo y la compra de inmuebles seguros.
La vista que se extendía a sus pies, lo fascinaba, que Dante se quedara en su plaza de Nuevo Vallarta o cualquier otro de los fundadores en sus ciudades-estado, el era feliz con su gimnasio y moviéndose en las mas altas ramas de la socialite.
Tenía sin embargo la enorme responsabilidad de pactar con el resto de los Peso Novantes, que para su cerebro calculador era simplemente una tarea mas, en días como esos solía tomar una taza de café con una carga de tequila, Syed le interrumpió con el celular aun en su mano, la asamblea había sido confirmada y todos los dispositivos configurados para una hora mas tarde.
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Todo estaba arreglado y preparado para recibir al emisario de los grupos C, el Peso Novante mas cercano filosóficamente a la Junta directiva, sin embargo al ser el brazo armado de los poderes del Sur, contaba con el respeto suficiente en cada nivel y el poder para respaldar cualquier acción.
La carne crepitaba sobre el anafre, trayendo el aroma a cebolla y chiles toreados mezclados con la cocción, los 4 lugares ocupados, y las muchachas del servicio preparadas para cumplir cualquier capricho culinario de los asistentes.
-Muy bien Mi nobilísimo señor Elliot _dijo jactancioso el emisario_ ¿Que es lo que su gente le ofrece a los poderes del Sur?
-Confió que tanto los poderes como nosotros, nos beneficiaremos con la extinción del lobo.
-Y los lobos con la extinción de su pequeño club social pero no por eso los ayudamos, ambos grupos nos necesitan para su pequeño juego de gambitos y contragambitos, ofrécenos algo Consejero, se que tus arcas están repletas, no es muy barato vivir en el bosque ¿o si? ¿O preferirías viajar a otra plaza?
De pronto una alarma resonó en el comedor, Syed se levanto y llamo al equipo de seguridad que confirmaron que se hallaban bajo ataque.
-Mi Señor Syed, la seguridad se encuentra comprometida, 50 suplicantes y 5 controladores, los pisos 1 al 4 están ocupados.
Todos comenzaron a equiparse empuñando las armas ocultas que llevaban, para después apuntarse entre ellos, todos menos Elliot que muy calmado dijo:
-Syed, saca a los no combatientes y envía una clave 72 a los nidos mas cercanos_ en el fondo esperaba que de todos los nidos cercanos no respondieran los partidarios de Dante si no la carnicería seria algo difícil de ocultar.



