La balada del angel de la muerte
Esta es la continuacion de Ciudadela 1, espero que les guste, agradezco en esta ocacion a mis compañeros de la escuela:
-Abadesa, Alejandra, Jessica, Monse, Alejandro y Heriberto, gracias por apoyarme ahora, tan cerca del final.
asi mismo quisiera agradecer a mis maestros, por todo.
La balada de un ángel de la muerte.
En algún lugar de la tundra de Alberta.
-José, informa tu posición, cambio.
-Estoy a 60 metros del objetivo, pero con esta nevada no puedo ver nada, cambio.
-En cuanto terminemos de limpiar el objetivo regresaremos a la posada, Adriana y su unidad están en posición lo mismo que yo esperen mi señal para atacar, cambio
-Tengo su señal en el radar, estoy a 20 de tu posición, rock and roll baby, cambio y fuera.
Cuando salieron de la nevada el grupo se topo con una pequeña fortaleza, habían tenido experiencias de campo antes, el primer equipo en llegar calculaba que dentro habría 30 o 40 clientes.
A una orden, el grupo beta disparo sobre los vigías, el equipo gamma avanzo mas confiado y coloco explosivos en la puerta del objetivo, la puerta cedió antes de que pudiera sonar la alarma, lo que siguió a que ellos entraran fue una carnicería.
Los disparos se oían interrumpidos hasta que una nota aguda se dejo oír en cada comunicador, todos los sobrevivientes al ataque fueron llevados hasta la sala que ocupaba el comandante solo 3 pudieron ver algo reservado para algunos privilegiados:
-Comandante: esta es la escoria que sobrevivió al ataque, creo que eso nos coloca adelante en la puntuación ¿no es así? _dijo José, un gigante encargado de las armas largas y los interrogatorio a cuchillo, así mismo guardia personal de la comandante.
Esta giro la silla que miraba hacia la ventana y coloco sus botas sobre el escritorio.
-Con la venia del nuestro mariscal declaro esta fortaleza territorio de los tiranos de la nieve, y nos colocamos con esto mas allá del alcance de nuestros rivales, quiten a estos insectos de la garra azul de mi vista, su antiguo honor es solo historia.
Se levanto su 1.65 metros palidecía frente a su brigada pero su inteligencia táctica y mortal desenfreno en la guerra no permitían que nada le pasara, su traje blanco hacia destacar el rojo profundo de su cabello, se quito la bufanda del rostro revelando su piel latina, uno de los prisioneros la reconoció se le arrojo a los pies mientras decía:
-Vanesa, ayúdame, podría ser útil para ti, conozco esta zona
Vanesa lo miro como si quisiera besarlo, se arrodillo le levanto la barbilla, parecía querer besarlo, le sonrió y le dijo con la sonrisa de una colegiala.
-Tienes razón, Alfredo, te ayudare, te pondré en una habitación caliente, y no te preocupes por el alquiler _en ese momento se reincorporo y dijo con la mirada desapasionada de un contador_ dile al diablo que vas de mi parte.
Luego de eso saco su luger que dejo oír su rugido y un cadáver se añadía a la cuenta.
-En efecto esto nos pone por encima de nuestros rivales.
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